Almas Veganas Santuario Animal
Almas Veganas Santuario Animal
«Durante la mayor parte de su historia, la ética occidental ha estado centrado en los humanos. No hay, sin embargo, ninguna razón válida para restringir la ética a nuestra propia especie y buenas razones para no hacerlo así.» ~ Peter Singer
 
Por especismo entendemos en sentido básico la discriminación moral basada en al especie. Esta discriminación por lo general se aplica sobre lo otros animales que no son humanos por el simple hecho de no pertenecer a la especie humana. El término fue acuñado originariamente en el año 1970 por el psicólogo británico Richard Ryder.
 
El especismo es el prejuicio más profundo y arraigado que existe en nuestra sociedad. Encontramos evidente pruebas de ello incluso entre quienes se declaran "defensores de los animales".
 
Desde siempre, los humanos han discriminado a sus semejantes animales de otras especies sin tener en cuenta su capacidad de sentir y de tener intereses propios semejantes a los nuestros.
 
El especismo es un prejuicio que tiene también unas connotaciones algo más complejas y que me gustaría exponer brevemente, algunas de ellas, en este ensayo
 
[1] EL ESPECISMO COMO PREJUICIO GRUPALISTA
"Colectivismo significa subyugar el individuo a un grupo —da lo mismo que sea una raza, una clase o un estado." — Ayn Rand
El primer nivel del especismo consiste en anular en nuestro pensamiento al individuo existente y real para sustituirlo por una abstracción conceptual. Ya no tenemos en cuenta al individuo y sus intereses propios, sino que lo consideramos un mero ejemplar de una entidad abstracta a la que llamamos "especie".
 
El concepto de especie es una abstracción teórica. En la naturaleza no hay especies; sólo hay individuos más o menos semejantes genéticamente entre ellos. El concepto de especie es arbitrario —existen muchas definiciones de especie. Es una idea que agrupa a los individuos según características compartidas.
 
Todos los conceptos son artificiales en el sentido de que son constructos teóricos que coformamos mediante la razón. Ahora, lo importante es saber si esos conceptos son verdaderos o falsos. Es decir, si corresponden con la lógica y con los hechos empíricos, puesto que ni la lógica ni los hechos empíricos son conceptos o constructos, sino realidades objetivas a partir de las cuales fundamentamos nuestra existencia y conocimiento.
 
En el caso del concepto de especie, el problema está en que el especismo considera que ese concepto no es una mera convención sino que hace referencia a un supuesto ente real del cual los individuos serían algo así como meras copias o reflejos. Lo mismo que ocurre con el caso del racismo. Para el racista, los individuos son meros ejemplares que imitan una supuesta entidad pura racial. Esta forma de pensar se remonta por lo menos a la filosofía de Platón, que tanto influjo ha tenido en nuestra cultura.
 
Los conceptos de especie y de raza son válidos para ser usados en ámbitos como la ciencia. El error está en tomarlos por seres reales. No sólo es un error a nivel teórico sino que en la práctica ha causado millones de víctimas inocentes. Nuestras ideas y creencias influyen en nuestra forma de actuar, y ésa es una de las razones por las que los análisis teóricos son importantes, y no meramente ejercicios intelectuales.
 
No estoy argumentando que clasificar a los individuos por motivos científicos tenga nada de reprobable. Lo que digo es que hacer distinciones morales en base a esas clasificaciones es injustificado. Distinguir entre hombres y mujeres, entre blancos y negros, o entre humanos y nohumanos, para atribuirles diferentes consideraciones morales, es erróneo.
 
Por tanto, el primer error fundamental del especismo consiste en creer que la especie tiene alguna relevancia moral —cuando ni siquiera existe en la realidad. Un error similar al del racismo o el sexismo.
 
[2] EL ESPECISMO COMO DISCRIMINACIÓN ARBITRARIA
«El especismo sucede cuando acordamos un peso diferente a intereses similares, sobre la base de la diferencia de especies.» ~ Gary Francione
El especismo hace referencia especifícamente la discriminación en base a la especie. Esto es, a la hora de establecer quién merece consideración moral y quién no la merece se tendrá en cuenta sobre todo la especie a la que pertenezca el individuo en cuestión.
 
El especismo es la discriminación moral en base a la especie. Es un prejuicio o actitud parcial favorable a los intereses de los miembros de una especie y en contra de los de otras.
 
Podemos favorecer de forma especista a quienes no pertenecen a nuestra especie. Existe lo que podríamos denominar como especismo de preferencias. Esto es, la idea de que aquellos individuos pertenecientes a determinada especie merecen una consideración moral más cercana a la que merecen los seres humanos, en base a su cercanía o semejanza con éstos. Un ejemplo muy claro de esta clase de especismo es el "Proyecto Gran Simio".
 
De acuerdo a esto, podemos entender finalmente por especismo, el trato o consideración desventajosa injustificada de quienes no pertenezcan a cierta especie. Ésta sería habitualmente, aunque no siempre, la especie humana.
 
Hay que tener en cuenta que sólo nosotros podemos ser especistas. No digo nosotrosen sentido de seres humanos, sino en el sentido de quienes somos agentes morales, responsables de nuestros actos. Hay humanos que no son agentes morales, ya que carecen de la capacidad de tener conciencia moral: bebés, discapacitados mentales, ancianos seniles,...
 
Por ejemplo, un tigre no puede ser especista porque ni siquiera puede comprender lo que es el especismo, ni puede actuar como un agente moral. En cambio, nosotros sí somos especistas cuando pensamos que otros individuos por no ser de la especie humana no merece que los respetemos del mismo modo que nosotros queremos ser respetados y actuamos en consecuencia.
 
Desde esta perspectiva, utilizar a otros animales como comida sería equivalente a usar a otros humanos como comida. Esto se podría calificar éticamente de canibalismo. La especie no es moralmente relevante.
 
Ahora bien, el solo hecho de rechazar el especismo —o el racismo o el sexismo— no implica automáticamente que nuestra visión moral ya de por sí sea correcta. Alguien puede no tener prejuicios grupales y, sin embargo, estar a favor de la esclavitud y de la violencia. Es posible considerar como aceptable la esclavitud o el canibalismo sin discriminar a nadie en base a etiquetas como la especie o la raza. Por esto, el solo rechazo de la discriminación especista no es suficiente ni asegura un trato justo a los individuos.
 
Para hablar de respeto, es necesario asumir una visión moral igualitaria fundamentada en el principio de que cada ser sintiente es un fin en sí mismo, con derecho a vivir su propia vida, y no un medio para satisfacer las necesidades y deseos de otros individuos. Ésa es la idea básica que defiende la ética de los Derechos Animales.
 
[3] El ESPECISMO COMO ANTROPOCENTRISMO
«Especismo significa dañar a otros porque son miembros de otra especie.» ~ Richard Ryder
Si el especismo es un prejuicio moral en base a la especie, nos encontramos en nuestra sociedad con que la especie privilegiada es la especie humana. La forma de especismo predeminante es el especismo antropocentrista o supremacismo humano. Esto es, la idea de que los humanos somos el centro del universo moral y todos los demás individuos que no sean humanos son seres inferiores que existen para nuestro uso y beneficio.
 
Sin embargo, no existe ninguna evidencia empírica que justifique el considerarnos moralmente por encima de los demás animales, en el sentido de estar legitimados para utilizarlos como instrumentos para satisfacer nuestras necesidades y deseos.
 
La «superioridad» ni siquiera existe como tal en la realidad. Es sólo un concepto inventado por nosotros. Por ejemplo, existe el concepto de superioridad ontológica. Esto es, la idea de que la existencia está dividida en una especie de pirámide, en donde se distribuyen los seres —de inferiores a superiores— de acuerdo a su valor ontológico. Existe diferentes versiones de dicha idea. Pero en la cúspide de la pirámide, obviamente, siempre solemos estar nosotros los humanos. Sin embargo, la ciencia desecha la idea de jerarquía ontológica por carecer de evidencias que la sostengan mínimamente. La realidad es que todos los seres estamos hechos de la misma materia básica y pertenecemos a la misma y única realidad.
 
La ciencia muestra que biológicamente los humanos somos animales entre otros animales. Por lo tanto, no hay ningún argumento de tipo científico que apoye la idea de que debemos considerarnos esencialmente "superiores" al resto de animales.
 
Esta idea de que las vidas y los intereses de otros animales —por el simple hecho de no ser humanos— tienen menos, o ningún, valor comparada con la vida y los intereses humanos es la esencia ideológica que subyace a la dominación y violencia que ejercemos sobre los demás animales. Es una idea falsa, pero que ha estado presente y asumida en la cultura humana desde hace muchos milenios, y que hasta hace muy poco no había sido confrontada.
 
RESPUESTA AL ESPECISMO
«Los otros animales que los seres humanos comen, utilizan para la ciencia, cazan, atrapan y explotan en una gran variedad de maneras, poseen una vida propia que tiene importancia para ellos, aparte de la utilidad que pudieran tener para nosotros. Ellos no están simplemente en el mundo, sino que además son conscientes de ello y de lo que les ocurre. Y lo que les ocurre tiene importancia para ellos.» ~ Tom Regan
Los humanos que explotan a los animales no humanos no son malos, crueles o perversos, sino que actúan así porque han sido educados en especismo y vive en una sociedad donde el antropocentrismo moral, y sus consecuencias, se acepta como algo normal. Solucionar esta violencia pasa necesariamente por conseguir que este prejuicio sea cuestionado y rechazado.
 
La mayoría es capaz de comprender que el especismo es tan erróneo como las otras discriminaciones injustas como el racismo. El problema es que nunca se lo han planteado seriamente. Nuestro activismo debería estar centrado en lograr el cuestionamiento del especismo en todas sus facetas. Mientras que no haya un creciente número de personas que, de manera voluntaria y activa, rechacen el especismo y la explotación animal, no hay posibilidad real de terminar la injusta opresión que sostenemos sobre los demás animales.
 
En conclusión, si no existe ninguna evidencia empírica ni razonamiento lógico que justifique considerarnos superiores a los demás animales, entonces ¿por qué nos creernos por encima del resto de animales y no los respetamos del mismo modo que deseamos nosotros ser respetados?
 
Empecemos por reconocer su valor inherente y, en consecuencia, dejar de comerlos y utilizarlos como vestimenta, entretenimiento, y como sujetos forzados de experimentación. Es decir, respetarlos como personas y no utilizarlos como simples medios para conseguir nuestros fines.
 
 

¡Danos tu e-mail para recibir notificaciones del proyecto!

Almas Veganas en redes sociales: