Totoro

Habitante del santuario animal

Totoro es la coneja más viva y espabilada de todas. Fue ella quien nos dio la pista, la primera en salir de la madriguera. En julio de 2019 ocurrió uno de los momentos más emocionantes en la vida del santuario.

Remontemos un poco para entenderlo. Un voluntario nos pidió acoger temporalmente a los 4 conejos con los que convivía. Los quería mucho, el amor era recíproco y decidió que estarían mejor aquí que en su piso hasta que encontrase él una masía. Eran dos machos castrados y dos hembras, no había de qué preocuparse. O eso nos dijeron…

Habían sido sexados por una veterinaria, así que nos fiamos sin comprobarlo.

Una mañana al ir a darles de comer, Rans vió una pequeñita masa gris correr, demasiado torpe para ser una rata. No daba crédito a lo que estaba viendo, era una coneja preciosa, diminuta, que le cabía en la palma de la mano. Fue corriendo a contarlo a todas las compañeras y voluntarias y la respuesta de todas fue: “Sería una rata, es que tú sin gafas…”

Estuvo por horas buscándola pero no la vio hasta el día siguiente, que le tomó una fotografía. Toda la gente del santuario creció así la historia y empezó el debate entre partidarias de no intervenir, puesto que Mia era una madraza que los había mantenido a salvo y ocultos todo este tiempo (solo necesitaban sus cariños, protección y leche para salir adelante) y las que defendían desenterrar la madriguera y asegurarse de que todos los bebés estuvieran bien. Al final ganó la segunda opción, ¡y menos mal! Era una madriguera que habíamos construido reforzada con maderas, no había peligro ninguno. Desenterramos y partimos la madriguera y observamos maravilladas de que había dado a luz a siete bebés.

Uno de ellos se veía notablemente enfermo y entre los demás había un par mucho más pequeños que el resto. Dejamos a todas las bebés con su madre en una habitación a parte para ver que todas mamaban con normalidad.

Por suerte Mia era una madraza, protectora y cariñosa y logró sacar adelante a seis de sus siete bebés, aun perdiendo una mama y teniendo que ser operada a causa del ataque de otro conejo.

Totoro, pues, la primera gazapilla en salir, la más espabilada, siguió siéndolo al crecer. En alguna ocasión ha logrado escapar del recinto donde viven, pero se ha mantenido cerca y ha vuelto rápido. Ella, como sus hermanas y hermanos, son muy familiares y aun siendo adultas se mantienen juntas y unidas.

Llegada: 15 de julio de 2019

Edad: Nacida en el santuario

Salud: Buena

Amadrinamiento: No tiene madrina. Quiero más información sobre como amadrinar a Totoro

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