Haru

Habitante del santuario animal

Haru llegó al santuario junto a su hermano Alai, cuando ambos eran tan chiquitos que cabían en la palma de una mano. Pocos días después de que llegaran las primeras gallinas, una de las voluntarias que ayudó en su rescate contactó con nosotras para decirnos que quedaban dos pollitos huérfanos y creían que habían traído a su madre al santuario, así que lo organizamos para que pudieran llegar los pollitos y reunir a la familia.

Esperábamos un reencuentro emotivo, pero en lugar de eso, ninguna gallina pareció reconocer a los pollitos e incluso les hicieron el vacío. Haru y Alai parecían contentas, era inseparables; iban siempre juntas y parecía que ellas solas se bastaban.

Una mañana, al abrir las puertas del gallinero observamos que Haru estaba torpe y lenta. Alai ni siquiera se tenía en pie. La veterinaria nos explicó que los pollitos no pueden regular su temperatura corporal a edades tan tempranas. Las demás gallinas se acurrucaban todas juntas para darse calor, pero ellos al tenerse solo la una a la otra, no podían conseguirlo. Los pusimos en tratamiento e improvisamos una incubadora en una habitación. Aún recuperados, cada día al bajar la temperatura los entrábamos a dormir dentro en la masía.

Paulatinamente fuimos dándoles más horas de libertad en el gallinero conforme las temperaturas fueron subiendo y vimos que no había peligro hasta el día que decidimos que podían espabilarse.

El resto de gallinas seguían ignorándolas, pero ellas corrían y jugaban alegres como siempre.

 Haru no volvió a tener ningún síntoma de hipotermia ni de ninguna otra enfermedad, pero cuando su hermano Alai desarrolló una enfermedad grave y tuvimos que volver a recluirlo en la habitación para un tratamiento que duró meses, decidimos que ella le acompañaría o como mínimo le visitaría todos los días. Creíamos que era muy importante que se mantuvieran juntas y no perdieran esa relación tan especial que tenían, y no nos equivocamos porque se veía claramente su alegría cada vez que se reencontraban.

Actualmente Haru es una gallina confiada y alegre, bastante independiente con el resto de gallinas.

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